Guía para la confección de una entrevista periodística
Se llama entrevista a un tipo de interacción verbal que tiene un fin predeterminado: obtener información sobre ciertos hechos, culturas, circunstancias o personas. Se aplica en diferentes sectores profesionales: se realizan investigaciones de campo y se utiliza para obtener datos, los médicos entrevistan a sus pacientes, los periodistas o formadores de opinión a las personalidades públicas, etc. Para el periodista, la entrevista significa una herramienta primordial para obtener información. Se trata de un género específico que adopta distintas formas y que puede abordar temáticas disímiles.
Clasificación según temas y fines:
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De información: se obtienen datos o información para la nota periodística. Se utilizan las declaraciones intercaladas en el cuerpo de la nota o bien la entrevista completa.
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De opinión: se obtienen comentarios sobre noticias o temas de actualidad y/o interés. Se buscará la opinión de personas especializadas en los temas para completar su nota o publicar dichas palabras en formato entrevista.
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De semblanza: es la forma más extensa. Aquí lo más interesante de la entrevista, es el entrevistado. Se muestra al lector distintas facetas de dicho personaje público.
Cabe destacar que en una entrevista, los entrevistados pueden ser varios. Por ejemplo, una selección de fútbol, un panel de debate, programas con mesas redondas, una conferencia de prensa, etc.
Las fases
Las pautas a continuación expuestas, funcionan como método de nuestro trabajo.
Preparación previa: No olvidar el objetivo. Realizar un trabajo de investigación previo acerca del entrevistado permite profundizar y enriquecer los contenidos de la conversación y es requisito para mantener las reglas de cortesía y conseguir una mejor predisposición del entrevistado. Se consultan hemerotecas, bibliotecas, archivos en general. Todo lo que contribuya a conocer al entrevistado es positivo en esta fase.
Cuestionario y temario previos: Se debe confeccionar un temario con posibles preguntas. No hay que olvidar ningún tema. La escritura de los temas a tener en cuenta nos permite materializar todo aquello que debemos preguntar y nos organiza el tiempo de trabajo y la información que hemos recopilado.
La repregunta: Un buen periodista debe saber preguntar, pero más aun repreguntar. Cuando la respuesta es incompleta, o el tema en cuestión puede profundizarse, el entrevistador no debe dejar de repreguntar. Si bien existe el temario anterior, ciertas preguntas surgen de la misma entrevista, a medida que se desenvuelve y tienen como punto de partida las mismas respuestas del entrevistado.
Transcripción y redacción: La entrevista es un género híbrido donde hay una conversación ya pautada y cuyo destinatario es el lector final. Luego de la fase oral, el registro debe adecuarse al mensaje escrito. Como el lector no estuvo, lógicamente, presente en la charla deben tenerse en cuenta aquellos factores que la acompañaron e incorporarlos en el texto impreso. Se debe cuidar el sentido de las palabras empleadas y la espontaneidad propia de la oralidad. La corrección no tiene que desvirtuar el contenido del mensaje.
Las partes de la entrevista
El texto resultante se organiza del siguiente modo:
Entrada o presentación: En general, se trata de los dos primeros párrafos. Se presenta al personaje que se entrevistará. Pueden incorporarse allí aspectos circunstanciales: el contexto en el que se produce el encuentro previo u observaciones que contribuyan con el correr de la conversación.
Cuerpo: se reordena el texto según la importancia de los temas tratados para que resulte más interesante.
Conclusión o remate: el último párrafo cierra y concluye la idea central de la nota.
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